9/26/2015

MINUTO DOMINICAL

C:\Users\particular\Pictures\2015-09-25 LINARES\LINARES 442.JPG“Por los nuestros.. y por todos: Domingo de Oración por Chile”                                                                                              
 27 de Septiembre de 2015 – Domingo 26° del Tiempo Ordinario –                                                       Evangelio de San Marcos 9, 38-43. 45.47-48
El Maestro nos envió a misionar. En la calle nos encontramos con otros que hablaban en su nombre. Nuestra reacción fue inmediata: y hemos tratado de impedírselo porque no son de los nuestros. Preocupados  por tus enseñanzas pensamos que era lo mejor y que perjudicaría tu mensaje y tu Reino lo que ellos hacían. El Maestro, con tolerancia y cariño nos reprendió y nos invitó a renovar nuestros criterios: No se lo impidan,  porque nadie puede hacer un milagro  en mi Nombre y luego hablar mal de mí.  Y el que no está contra  nosotros está con nosotros. Su amplitud de miras supera siempre nuestra cerrazón y pequeñez. Por eso nuestra oración, nuestra súplica en este domingo de Oración por Chile tiene que tener esas mismas actitudes: sin condenas, sin exclusiones, orar por todos, especialmente por quienes están más excluidos y necesitados y así formar una sociedad más humana, acogedora y fraterna para todos en Chile.
Esta comunidad social, nacional, tiene siempre el desafío de crear nuevas relacionas, nueva  forma de trato entre nosotros hasta llegar a valorar, con más sensibilidad y responder con más solidaridad, frente a las necesidades de los más necesitados y poder compartir el sentir del Maestro: Y cualquiera que les dé de beber un vaso de agua porque son de Cristo, yo les aseguro que no quedará sin recompensa. Necesidades de los hermanos del norte tan fuertemente golpeados por el terremoto y maremoto.
En la comunidad, cristiana católica, en la comunidad social, en la comunidad nacional,  es una herida y un escándalo las conductas injustas, las acciones y actitudes ocultas y aprovechadoras, incomprensibles, que dañan el  bien común, profitan de bienes  indebidamente, ponen trampas  a los otros, abusan en cualquier sentido o manera de las personas  o de los bienes  comunes o de los bienes de los demás. Se da en nuestra sociedad que “muchas manos” has usado indebidamente bienes. “Muchos pies” han caminado en direcciones injustas. “Muchos ojos” han mirado con egoísmo a los que tenemos cerca y los hemos utilizado de forma abusiva e injusta. Sin olvidar, como nos recuerda el Apóstol Santiago este domingo: El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los  segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. Así el escándalo  aqueja a dirigentes de nuestra sociedad y es un grito de descrédito y de súplica que exige un cambio. Nos decía el Maestro: Si tu mano te está haciendo caer, córtatela;… Y si tu pie te está haciendo caer, córtatelo;.. Y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo;.. No nos pide el Señor que mutilemos nuestros miembros, sino que matemos esas actitudes que son abuso de poder, dañan, son injustas, hacen crecer la desconfianza en la comunidad nacional y son signos contrarios al Reino de Dios: pues es mejor para ti entrar con un solo ojo en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos al infierno.
Orado por los nuestros y por todos, sumemos las  nuevas  actitudes que superen los escándalos personales y sociales que marginan a los más necesitados, producen desazón y desmoralizan, por ser actitudes antiéticas en la comunidad y son tropiezo, escándalo e invitación al mal para los demás. El bien siempre hace bien el mal nunca hace bien. Mis actitudes mejoran o empobrecen la sociedad en la que vivo. Por los nuestros y por todos... Saludos.
                                                                                           P. Esteban Merino Gómez, sdb.

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