9/06/2014

MINUTO DOMINICAL
 
       “Dos o tres…reunidos…”


07 de Septiembre  de  2014. 23° Domingo Ordinario – Ciclo  A -     Evangelio de San Mateo 18, 15-20.

          Caminando con el Maestro nos enseñaba cómo debíamos tratarnos en la comunidad, cómo tratarnos entre nosotros, entre los doce y cómo tratar a quienes  se integraban a nuestro grupo al escuchar sus enseñanzas. Si tu hermano peca contra ti,.. Si dos de ustedes se unen para orar,.. ..si hay dos o tres reunidos en mi nombre… No hay duda que nos hace responsables a unos de los otros y que la fe está relacionada con nuestras asambleas y con las relaciones que tenemos unos con otros.

    Dos o tres reunidos en mi nombre…   entonces estamos poniendo su mesa, la mesa de los discípulos. Pero, ¿reunidos para qué?. Dos o tres reunidos en mi nombre… para escucharlo, para leer la Palabra, especialmente en este Mes de la Biblia,  que Él y sus apóstoles nos han transmitido. Dos o tres reunidos en mi nombre… para orar. Dos o tres reunidos en mi nombre… para alabarlo. Dos o tres reunidos en mi nombre…  para servir a los hermanos.  Dos o tres reunidos en mi nombre…  para perdonarse, conversar y aceptarse más y mejor, aunque cada uno, cada una, tengamos nuestros colores de opiniones, gustos, visiones y esperanzas.  Dos o tres reunidos en mi nombre… para corregirnos y ayudarnos, no condenarnos ni excluirnos.  Dos o tres reunidos en mi nombre… para animarnos y fortalecernos. Dos o tres reunidos en mi nombre…   para salir a visitar a los hermanos, a misionar y anunciarles la alegría del Evangelio.

     Dos o tres reunidos en mi nombre… ¿Y si dejamos de reunirnos? ¿Y si no vamos a la comunidad?  ¿Y si no nos sentimos  hermanos? ¿Y si vivo  -a mi manera- sin la comunidad? ¿Y si he pecado y temo volver a encontrarme con la comunidad?  ¿Y si  me han ofendido y no quiero perdonar? ¿Y si no quiero dar el perdón ¿Y si…? Hay dos o tres reunidos… pero falto yo, o faltas tú. .. Dilo a la comunidad,.. Si no quiere escuchar a la comunidad,.. si se aísla y se muere sólo perdiéndose  y excluyéndose el mismo, Dilo a la comunidad,.. que debe seguir manteniendo la puerta abierta al diálogo, al reencuentro y al perdón.

     Sigue siendo comunidad y la Comunidad sigue siendo  responsable de él. Pero hay que tejer de nuevo el perdón, el encuentro, la reconciliación y la vuelta. Él no es creyente sin la comunidad y su perdón, y la comunidad no está completa sin este hermano.

     Dos o tres reunidos en mi nombre…  Ni solos, ni aislados, ni autosuficientes; responsables los unos de los otros; comunidad en su nombre: Yo estoy presente en medio de ellos. Saludos.


                                                             P. Esteban Merino Gómez, sdb.

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