“Dos o tres…reunidos…”
Caminando con el Maestro nos enseñaba
cómo debíamos tratarnos en la comunidad, cómo tratarnos entre nosotros, entre
los doce y cómo tratar a quienes se
integraban a nuestro grupo al escuchar sus enseñanzas. Si tu
hermano peca contra ti,.. Si dos de ustedes se unen para orar,.. ..si hay dos o
tres reunidos en mi nombre… No
hay duda que nos hace responsables a unos de los otros y que la fe está
relacionada con nuestras asambleas y con las relaciones que tenemos unos con
otros.
Dos o
tres reunidos en mi nombre… entonces estamos poniendo su mesa, la mesa de
los discípulos. Pero, ¿reunidos para qué?. Dos o tres reunidos en mi nombre… para escucharlo, para leer la Palabra, especialmente
en este Mes de la Biblia, que Él y sus
apóstoles nos han transmitido. Dos o tres reunidos en mi nombre… para orar. Dos o tres reunidos
en mi nombre… para alabarlo. Dos o tres reunidos en mi nombre… para servir a los hermanos. Dos o tres reunidos en mi nombre… para perdonarse, conversar y
aceptarse más y mejor, aunque cada uno, cada una, tengamos nuestros colores de
opiniones, gustos, visiones y esperanzas.
Dos o
tres reunidos en mi nombre… para corregirnos y ayudarnos, no
condenarnos ni excluirnos. Dos o tres reunidos
en mi nombre… para animarnos y fortalecernos. Dos o tres reunidos en mi nombre… para salir a visitar a los hermanos, a
misionar y anunciarles la alegría del Evangelio.
Dos o tres reunidos en mi nombre… ¿Y si dejamos de reunirnos? ¿Y si no vamos a la
comunidad? ¿Y si no nos sentimos hermanos? ¿Y si vivo -a mi manera- sin la comunidad? ¿Y si he
pecado y temo volver a encontrarme con la comunidad? ¿Y si
me han ofendido y no quiero perdonar? ¿Y si no quiero dar el perdón ¿Y
si…? Hay dos o
tres reunidos… pero falto yo, o faltas tú. .. Dilo a la comunidad,.. Si no quiere escuchar a
la comunidad,.. si se aísla y se muere sólo perdiéndose y excluyéndose el mismo, Dilo a la comunidad,.. que debe
seguir manteniendo la puerta abierta al diálogo, al reencuentro y al perdón.
Sigue
siendo comunidad y la Comunidad sigue siendo
responsable de él. Pero hay que tejer de nuevo el perdón, el encuentro,
la reconciliación y la vuelta. Él no es creyente sin la comunidad y su perdón,
y la comunidad no está completa sin este hermano.
Dos o tres reunidos en mi nombre… Ni solos, ni aislados, ni autosuficientes; responsables los unos de
los otros; comunidad en su nombre: Yo estoy presente en medio de ellos. Saludos.
P. Esteban
Merino Gómez, sdb.
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