“SUBIERON A
LA BARCA”
Jesús
obligó a sus discípulos a subir a la barca y pasaron a la otra orilla. Es
la orilla de lo desconocido, de la misión, del desafío… La otra orilla. Los que
están a la otra orilla, a distancia de nosotros, a la otra orilla de
pensamiento o de opinión, a la otra orilla de actitudes o caminos, a la otra
orilla.. . Pero, para partir a la otra orilla, el Maestro, necesita hacer una
pausa: Subió a la montaña a orar. Y al atardecer estaba allí, sólo.
Los discípulos van solos en la barca. El Maestro
está orando. La barca está lejos de la costa sacudida por las olas, porque tenían el viento en
contra. La barca de la Comunidad, de la Iglesia, está contra el viento, contra la corriente, contra
opiniones, contra críticas, contra todo,.. hay muchos que no han querido
subirse a la barca y se han quedado en
al playa, han escuchado al Maestro pero, aunque nacieron en el agua por el bautismo, se quedan en tierra bien firme por
temor a hundirse,..
Sacudidos
por el mar sienten la ausencia del Maestro. Están solos y temen hundirse. Ven
los fantasmas de las dudas, de los temores, del futuro desconocido. Perece que
en la barca va una de nuestras comunidades. Jesús va hacia ellos caminando
sobre el mar. Les perece que es un fantasma. El mismo Maestro les asusta. Tranquilícense,
soy Yo, NO TEMAN. El único que se atreve a hablar y hacer algo es Pedro: Señor, si eres Tú, mándame ir a
tu encuentro caminando sobre el agua. Y comenzó a caminar sobre el agua en
dirección a Él. Pero al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como
comenzaba a hundirse grito: ¡Señor sálvame¡.
Como
la Iglesia, como la Comunidad, como Mi Comunidad, como nuestros grupos, como
nosotros… algunos gritamos: ¡Señor sálvanos que nos hundimos¡ Nos anima
y fortalece la palabras del Maestro: soy Yo, NO TEMAN. Y Pedro
caminó sobre las aguas, y yo… camino con mis planes y cuando la tierra se me
mueve bajo los pies, recuerdo de nuevo: soy Yo, NO TEMAS. Y me echo al agua.
Ya a salvo, subido en la barca, miro las aguas,
y miro al Maestro. Y estaría hundido y ahogado, como Pedro, sin su mano
tendida a la que me aferré. Y aquí
estoy, en la barca, en la Iglesia, con el Maestro. Preparándome para volver a
pescar, para ser pescador de hombres, para tirar la red de nuevo, para salir a
la calle ser iglesia que escucha, que acoge que sirve. El mar ruge, la barca se
mueve mucho, el Maestro está con nosotros, produce calma interior y da fuerza
para animarse a volver a tirarse al agua y dejarse pescar por cristo y con Él
volver a tirar la red desde la barca. Un día escribimos en nuestra parroquia,
en un pececito el nombre de las cinco personas, que desde la barca de mi comunidad, tenía que ir a visitar y a
invitar a subirse a la barca junto con
el Maestro. Este domingo es el tiempo de invitarlos, de subirme e invitarlos a
ellos a subirse a la braca. Soy Yo, NO TEMAN. Y el
viento se calmo y la Iglesia de la Barca acogió y confesó la fe en el Maestro: “Verdaderamente,
Tú eres el Hijo de Dios”. Soy Yo, NO TEMAN. Saludos.
P. Esteban
Merino G. sdb.
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