8/14/2014

MINUTO DOMINICAL


Domingo 19º Ordinario  - 10 de agosto 2014- Mt 14, 22-33
                      “SUBIERON A LA BARCA”

         Jesús obligó a sus discípulos a subir a la barca y pasaron a la otra orilla. Es la orilla de lo desconocido, de la misión, del desafío… La otra orilla. Los que están a la otra orilla, a distancia de nosotros, a la otra orilla de pensamiento o de opinión, a la otra orilla de actitudes o caminos, a la otra orilla.. . Pero, para partir a la otra orilla, el Maestro, necesita hacer una pausa: Subió a la montaña a orar. Y al atardecer estaba allí, sólo.
         Los discípulos van solos en la barca. El Maestro está orando. La barca está lejos de la costa sacudida  por las olas, porque tenían el viento en contra. La barca de la Comunidad, de la Iglesia, está  contra el viento, contra la corriente, contra opiniones, contra críticas, contra todo,.. hay muchos que no han querido subirse  a la barca y se han quedado en al playa, han escuchado al Maestro pero, aunque nacieron en el agua por el  bautismo, se quedan en tierra bien firme por temor a  hundirse,..
         Sacudidos por el mar sienten la ausencia del Maestro. Están solos y temen hundirse. Ven los fantasmas de las dudas, de los temores, del futuro desconocido. Perece que en la barca va una de nuestras comunidades. Jesús va hacia ellos caminando sobre el mar. Les perece que es un fantasma. El mismo Maestro les asusta. Tranquilícense, soy Yo, NO TEMAN. El único que se atreve a hablar y hacer algo  es Pedro: Señor, si eres Tú, mándame ir a tu encuentro caminando sobre el agua. Y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Él. Pero al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como comenzaba a hundirse grito: ¡Señor sálvame¡.
         Como la Iglesia, como la Comunidad, como Mi Comunidad, como nuestros grupos, como nosotros… algunos gritamos: ¡Señor sálvanos que nos hundimos¡  Nos anima  y fortalece la palabras del Maestro: soy Yo, NO TEMAN. Y Pedro caminó sobre las aguas, y yo… camino con mis planes y cuando la tierra se me mueve bajo los pies, recuerdo de nuevo: soy Yo, NO TEMAS. Y  me echo al agua.
         Ya  a salvo, subido en la barca, miro las aguas, y miro al Maestro. Y estaría hundido y ahogado, como Pedro, sin su mano tendida  a la que me aferré. Y aquí estoy, en la barca, en la Iglesia, con el Maestro. Preparándome para volver a pescar, para ser pescador de hombres, para tirar la red de nuevo, para salir a la calle ser iglesia que escucha, que acoge que sirve. El mar ruge, la barca se mueve mucho, el Maestro está con nosotros, produce calma interior y da fuerza para animarse a volver a tirarse al agua y dejarse pescar por cristo y con Él volver a tirar la red desde la barca. Un día escribimos en nuestra parroquia, en un pececito el nombre de las cinco personas, que desde la barca de  mi comunidad, tenía que ir a visitar y a invitar a subirse  a la barca junto con el Maestro. Este domingo es el tiempo de invitarlos, de subirme e invitarlos a ellos  a subirse  a la braca. Soy Yo, NO TEMAN. Y el viento se calmo y la Iglesia de la Barca acogió y confesó la fe en el Maestro: “Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios”. Soy Yo, NO TEMAN. Saludos.
        


P.  Esteban Merino G. sdb.


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