“¡Vayan y hagan discípulos…
…una iglesia que escucha, anuncia y sirve”
La vida sigue. Por su parte, los Once discípulos partieron para
Galilea. Muchos
de los discípulos son galileos. Vuelven a
su tierra, a su vida y a sus actividades. Pero ya no son los mismos. Han
cambiado profundamente y el eje de sus actividades y de su vida es el Maestro: Por su parte, los
Once discípulos partieron para Galilea al monte que Jesús les había indicado. Era
lo que el Maestro les había pedido. Están a la espera. El Maestro vendrá. El
monte siempre es ascenso y acercamiento a Dios: Moisés. Jacob, la
Trasfiguración del mismos Jesús,.. Cuando vieron a Jesús,
se postraron ante él, aunque algunos todavía dudaban. La experiencia
de reconocimiento, de volver a conocer a Jesús no ha concluido. Dura toda la
vida, en ellos y en nosotros. El Maestro, resucitado, vencedor de la muerte
anuncia y ratifica su señorío: Me ha sido dada toda
autoridad en el Cielo y en la tierra.
Es el Señor. Y como estaba
despidiéndose, partiendo, nos dijo: Vayan, pues, y hagan que
todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y
enséñenles a cumplir todo lo que yo les
he encomendado a ustedes. ¡Vayan¡ ¿Nosotros? ¿Tú?
¿Yo?. ¿Cómo vamos a hacerlo?
¿Dónde debemos ir?. ¡Nosotros no somos,
ni tenemos la fuerza del maestro¡ ¡No podemos¡ ¡No sabemos¡ ¡No nos van a creer¡ Su respuesta fue inmediata: Yo estoy con
ustedes todos los días hasta el fin de la historia. Nos costaba
creerlo. Dudábamos. Pero es verdad. Está
con nosotros y por eso hemos llegado
hasta ustedes, en el que ustedes llaman siglo XXI, desde este año 75 DC.
Nos acordamos de lo que vivimos en una
travesía del Lago. Casi nos hundimos.
Pedro sacó la voz y pidió ayuda al Maestro. No tengan miedo, respondió Él y
nos invito a subir a la Barca. ¡Remen mar adentro¡ Y la barca de la Iglesia
sigue bogando, aunque seguimos teniendo miedo y nos cuesta unirnos a la tarea.
En el año de
la Misión Territorial, la barca continúa su viaje y con renovada
esperanza ponemos a disposición de toda nuestra Iglesia en Chile las
Orientaciones Pastorales que los Obispos de la Conferencia Episcopal proponemos
a nuestras comunidades para el período 2014-2020. Vayan, pues, y hagan que
todos los pueblos sean mis discípulos. Una Iglesia que escucha y
contempla. Una comunidad que navega mar adentro. Una Iglesia que sale al encuentro: Hacernos cercanos a la gente de nuestras poblaciones, acercándonos a sus necesidades y a las periferias humanas y geográficas. Vayan,
pues, y hagan que todos los pueblos sean
mis discípulos.
La barca de nuestra
comunidad, de nuestra parroquia, de nuestra diócesis, de
nuestra Iglesia,… quiere seguir el mandato del Maestro, especialmente en este
tiempo, en el que la palabra del Maestro debe hacerse cercana, en todas las
poblaciones y lugares, en todos los idiomas y culturas de nuestros tempos. Vayan, pues, y
hagan que todos los pueblos sean mis
discípulos…. y subiéndonos a la
barca seamos…una iglesia que escucha, anuncia y sirve. Para que La
comunicación esté al servicio de una auténtica cultura del encuentro, lema de
la 48ª JORNADA MUNDIAL DE LAS
COMUNICACIONES SOCIALES que hoy día celebramos. Saludos.
P. Esteban
Merino Gómez, sdb.

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