10/12/2013

Minuto Dominical "Fe agradecida "



img_2500_ch[1]MINUTO DOMINICAL
 “Fe agradecida”

img_2500_ch[1]13 de Octubre de 2013.   Domingo 28° Tiempo Ordinario.
Ciclo C –  Evangelio de San Lucas 17, 11-19

Era un samaritano con una vida difícil. Leproso. Marginado de su pueblo, serado de  la  gente; gritando o avisando con una campanilla su cercanía para que los demás se alejen. La ley los separa del resto de los mortales y los margina.

Sufre con su enfermedad incurable, con el cáncer de esos tiempos: la lepra. Cáncer social y cáncer religioso pues hasta su fe se ve involucrada  por la enfermedad que sufre y lo margina de la Comunidad del Pueblo de Dios. No estaba solo. Son Diez. Se juntaban en los arrabales de los pueblos, en cuevas y boquerones de las rocas  para ayudarse y protegerse del frío y de la lluvia, donde las familias procuraban  llevarles algo para  ayudar en su supervivencia.

Ya han escuchado hablar  del Maestro. Cuando lo ven de lejos, sabiendo que no podrán acercarse a la gente pues éstos los apedrearían, comienzan a  gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Lo llaman por su nombre: Jesús, Dios que Salva, y lo apelan como Maestro pidiendo su misericordia y salvación. Tan seguros están de que el Maestro los sanará que inmediatamente al escuchar sus palabras se van todos a la ciudad a cumplir lo que el Levítico les exigía: Vayan y preséntense a los sacerdotes. Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios.

            Y uno volvió. Todos tenían fe. Todos quedaron sanados. Pero especialmente uno vivió, no solamente la sanción del cuerpo sino una experiencia espiritual. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano.  Este era un samaritano. No era un incrédulo, pero si un separado o  hereje.  Pero Volvió. Dios lo había sanado en su piel, en su cuerpo, pero más aún, en su corazón, en su fe. Lo reconoció. Y respondió con el corazón hecho oración: …se volvió glorificando a Dios en alta voz, …postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; …daba gloria a Dios este extranjero. Gloria a Dios, alabanza al Señor, dar Gracias (Eucaristía),  al Señor. Hace de su vida sanada, una Eucaristía con la que alaba y agradece al Señor.

            Y de extranjero… a  creyente, a discípulo, a miembro de la comunidad de los discípulos.  Lástima que es uno solo. Uno de diez.  El diez por ciento. Entre nosotros  no llegamos a ese número. Pedimos gracias, milagros, signos, …pero no solemos dar gracias a Dios. Hacemos y pedimos eucaristías, misas, por los hermanos y familiares difuntos, por los enfermos, pidiendo su sanación, por las necesidades que tenemos, pero pocas misas, pocas eucaristía pedimos y celebramos para dar gracias pos sus milagros en nuestras vidas, y no solemos volvernos a agradecer los favores, los dones , las gracias, los bienes recibidos. Pedimos más milagros de lo que agradecemos los dones recibidos.  «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»  Levántate para dar gracias, para hacer  eucaristía cada día, para hacer eucaristía este domingo, porque Dios  te ha sanado. ¡Levántate, agradece tu fe¡ Saludos.


         P. Esteban Merino Gómez, sdb.

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